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Hoy en día han cambiado radicalmente los patrones de conducta del hombre
y la mujer con respecto a su sexualidad. Existe una gran fuente de
estimulación sexual en el medio, a través de la publicidad, las novelas
de televisión y el material literario. La difusión de anticonceptivos en
sus diversas formas también ha liberalizado la responsabilidad sexual.
Nuestra sociedad ha eliminado sus normas rígidas y es mucho más
permisiva en nuestra relaciones sociales, especialmente en cuanto a la
aprobación de la proximidad del cuerpo y las expresiones verbales de
connotación sexual.
Desafortunadamente, el proceso de
educación sobre la sexualidad no ha sido paralelo. El hecho de que la
estimulación o deseo esté presente, no significa que el individuo esté
preparado física o emocionalmente para entrar temprano en una relación
que requiere madurez mental y desarrollo físico.
Aunque para ser padres no cabe la
menor duda que hay que tener gran energía y ser joven, los padres
adolescentes usualmente encuentran grandes dificultades. En primer lugar
están las complicaciones físicas del embarazo. Luego están las
sociales, en las cuales el joven padre y la joven madre aún desean
intensamente participar en las actividades propias de su edad. Finalmente
las psicológicas que demandan durante los primeros meses un intenso lazo
afectivo maternoinfantil que la madre adolescente no está preparada para
dar o mantener y por lo cual abandona emocionalmente al hijo muy
tempranamente.
Frente a esta inquietante realidad,
hemos querido realizar un estudio más en profundidad acerca del embarazo
adolescente, aplicando un diagnóstico (encuesta) en una muestra de
Establecimientos Educacionales de nuestra comuna, como también en algunos
Servicios de Salud Pública (consultorios), para cuantificar el número de
casos de jóvenes embarazadas en edad escolar y poder, de alguna manera
sensibilizar a la juventud a tener una conducta más responsable y madura
al vivir la sexualidad. |